Pasaron ya 48 horas desde que la Policía Federal dejó la casa deCristina Kirchner en El Calafate, pero la polémica por los objetos secuestrados en su domicilio tuvo ayer su pico de máxima tensión, que culminó con una decisión del juez Claudio Bonadio : devolver los bastones presidenciales a la familia Kirchner.

La polémica creció a lo largo del día. Primero se conoció una lista de supuestos objetos de lujos que habrían sido secuestrados en su domicilio, entre ellos, los bastones presidenciales. Cristina Kirchner reaccionó inmediatamente: dijo que la Justicia viola sus derechos y garantías 'sin límite'.

Por otro lado, desde el Gobierno advirtieron que esperan recibir en las próximas horas una lista completa de los bienes secuestrados para determinar si realmente la expresidenta se quedó con regalos que no le corresponden, una alerta que puede reavivar el fuego.

'Me acabo de enterar que entre los objetos que mandó a secuestrar Bonadío de mi casa de El Calafate estaban las bandas y bastones presidenciales de Néstor y míos. La violación de los derechos y garantías sin límite', escribió Cristina Kirchner en su cuenta de Twitter. Y agregó el tema '#ArgentinaSinEstadoDeDerecho'.

La Oficina Anticorrupción (OA) anticipó a La Nación que mirará con detalle el inventario de objetos secuestrados para evaluar si se trata de pertenencias que, en rigor, pertenecen al Estado. La ley de obsequios públicos indica que, por regla general, los funcionarios no deben recibir regalos. Pero si lo hacen por razones de cortesía y se trata de objetos de valor, o históricos, deben quedar como un legado para el Estado. El funcionario no puede llevárselo a su casa. 'Algunos de los objetos parecieran no pertenecer al ajuar de Cristina Kirchner sino a la investidura presidencial', analizó ayer una fuente oficial.

Pero el juez Bonadio se anticipó a la resolución de la OA y ordenó a la Policía Federal devolver los bastones.

Fuente: La Nación >> lea el artículo original